ABSTRACT
Con
el tiempo hemos podido observar que la manera en que hacemos las cosas no responde a una vía sustentable: se extraen recursos, se producen bienes, se usan, y se
desechan. La Economía Lineal es la filosofía de producción (o de vida) que
predomina en el mundo desde la Revolución Industrial. Durante los últimos años,
esta forma de hacer las cosas ha estado mutando hacia una nueva idea, una nueva
filosofía, la cual basa sus lineamientos en la naturaleza y en la
sostenibilidad, en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos,
los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. Durante el
siguiente informe desarrollaremos uno de los pilares fundamentales cuando
hablamos de Economía Circular: el diseño “cradle to cradle” o “de la cuna a la
cuna”.
INTRODUCCION
Vivimos
en un mundo el cual basa su desarrollo en diseños poco inteligentes. Desde la
Revolución Industrial, el modelo de producción y consumo está centrado en la
extracción de recursos naturales de manera indiscriminada, utilizando energías no renovables (a partir de combustibles fósiles), productos cuya vida
útil se encuentra “seteada” ya desde su propia concepción, y su diseño basado en el concepto de obsolescencia programada, que obliga al consumidor a desecharlo luego de un
determinado tiempo. No es difícil concluir que este modelo de producción y
consumo, así como se encuentra planteado, solo tiene un final: la degradación del planeta. Es un modelo completamente insostenible. A este ritmo de
producción la humanidad necesita de 1,5 planetas para producir los recursos
necesarios para satisfacer la demanda de bienes y servicios. Es tiempo de
cambiar desde el inicio, desde el propio diseño de las cosas.
DISEÑO “DE LA CUNA A LA CUNA”
Estamos
acostumbrados a una idea de ecología basada en “reducir, reciclar y
reutilizar”; sin darnos cuenta que a menos que logremos un cambio de enfoque,
reducir el impacto en el medio ambiente no hace más que ralentizar este daño. Por otro lado, el reciclaje de materiales tal cual lo conocemos hoy en día,
no es más que un proceso de downcycling, es decir, los materiales obtenidos no
solo pierden calidad a medida que se reciclan, sino que los procesos utilizados
para lograrlo pueden emitir toxinas que dañen el medio ambiente. A partir de aquí
surge el modelo de diseño “cradle to cradle”. Este término se puede adjudicar
al arquitecto Willian McDonough y el químico Michael Braungart, autores del
libro homónimo. La idea en que basa este concepto es simple: diseñar productos
teniendo en cuenta y respetando todas las fases del mismo, y cuyos componentes
deben poder ser reinsertados (luego de que el producto original cumpla su
función) nuevamente en el circuito productivo, ya sea como nutriente de un
ciclo técnico (es el caso de
los materiales metálicos, plásticos, cristales), o de un ciclo biológico
(maderas, algodón), los cuales a su vez pueden incluso ser compostados luego de
cumplir su propósito original y convertirse de este modo en nutrientes para
futuros materiales. Según el cradle to cradle, podríamos mantener nuestro ritmo
de consumo sin perjudicar el medio ambiente siempre que creásemos técnicas de
producción más eficaces y, lo que es más importante, siempre que no
produjésemos residuos.
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Debemos
pasar de un modelo de “ecoeficiencia” a uno de “ecoefectivdad”, donde no se
busque trabajar sobre cosas incorrectas con el afán de hacerlas bien (o lo
menos mal posible). Por el contrario, la idea de ecoefectividad propone un
cambio de perspectiva en el diseño del mundo, basado en hacer las cosas
correctas desde un principio, para luego mejorarlas y hacerlas mejor y más
eficientes. Deben responder a los objetivos de la sustentabilidad ampliada,
debiendo tenerse en cuenta tanto los aspectos ambientales como los económicos y
los sociales buscando relaciones de compromiso que permitan satisfacer
simultáneamente a todos ellos. En resumen, es la diferencia que existe entre
una casa diseñada para ser iluminada con lamparas led de bajo consumo (porque
tiene ventanas pequeñas, está mal orientada, etc.) y la que ha sido diseñada
para que sea soleada, repleta de luz natural y aire fresco, en definitiva,
agradable para vivir.
CONCLUSIÓN
Sabemos
que es tiempo de empezar a pensar en construcciones que, al igual que los
árboles, produzcan más energía de la que consumen y depuren sus propias aguas
residuales; fábricas que produzcan como efluente agua potable; productos que,
una vez finalizada su vida útil, no se conviertan en basura inútil,
sino
que puedan ser devueltos al suelo para que se descompongan y se conviertan en
alimentos para plantas y animales y en nutrientes para la tierra (ciclo
biológico); o, en caso contrario, que puedan ser reincorporados a los ciclos
industriales para proporcionar materias primas de alta calidad para nuevos
productos (ciclo técnico); medios de transporte que mejoraran la calidad de
vida al tiempo que distribuyen productos y servicios. Es tiempo de redefinir la
forma en que vemos y percibimos el mundo, de rediseñarlo.
REFERENCIAS
- Braungart M. & McDonough W. - “Cradle to cradle: Remaking the way we make things”. Edit. Mc Graw-Hill.
- Scholtus P. – “Cradle to cradle’: diseño ecológicamente inteligente”. Recuperado de http://w4.escolapia.cat/terrassa/aulavirtual/assignat/geografia/articles/Cradle2Cradle_ecoinnovaci%C3%B3.pdf.
- Otero Casal C. – “Cradle to Cradle’, eco-efectividad: Rediseñando la forma en que hacemos las cosas.”. http://www.eryse.com/2008/06/17/craddle-to-craddle-eco-efectividad-redisenando-la-forma-en-que-hacemos-las-cosas/.
- Braungart P – Web personal. http://www.braungart.com/en/content/c2c-design-concept
Gastón Zappalá

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