martes, 4 de septiembre de 2018

ECONOMÍA DE LA FUNCIONALIDAD


ABSTRACT

En el mundo cada vez es más fuerte la conciencia sobre las consecuencias de la actividad humana en el medio ambiente y la necesidad de buscar soluciones que lleven a armonizar el desarrollo de las sociedades modernas con el ambiente natural. La economía actual está basada en un pensamiento lineal donde la industria produce eficientemente, los clientes consumen rápido y el estado dispone adecuadamente. Esto tiene como consecuencia un gran volumen de materiales y energía consumidos a gran velocidad. Entre otras herramientas para mejorar la sostenibilidad de la economía, surgió la de apuntar hacia modelos de economía de la funcionalidad, con la intención de reducir la magnitud y velocidad de los consumos de materiales y energía.

INTRODUCCIÓN


El sistema económico actual está basado en un pensamiento industrial lineal. Es decir, se consumen recursos en un proceso de producción para producir bienes, que son vendidos a clientes quienes los utilizan y luego los tiran al finalizar su fase de uso. Las responsabilidades de los productores sobre los bienes van un poco más allá de la entrega del bien al cliente a través de la garantía, quedando la disposición final del bien a cargo del consumidor. Esto hace que la persecución de la mejora en la calidad y la reducción de desperdicios por parte del fabricante se limiten hasta este punto, desligándose por completo del desperdicio que es en sí, el bien, al final de su ciclo de vida.

Por otra parte, el objetivo de todo fabricante está en la maximización de la rentabilidad en el tiempo. Bajo esta línea de pensamiento económico es muy fuerte el incentivo a aumentar las cantidades vendidas y así lograr economías de escala que mejoren la rentabilidad. Por lo tanto un objetivo de las empresas es incrementar la cantidad de bienes fabricados y vendidos para crecer y mejorar sus utilidades.

Esto es a tal punto así, que el éxito y bienestar de un país se mide en la cantidad y valor de bienes y servicios que se producen en él con indicadores como el PBI. Sin embargo este tipo de indicadores son adecuados para medir el nivel de actividad pero no son tan precisos como medida del bienestar. Por ejemplo, dentro del indicador se ve como positivo la prestación de un servicio de saneamiento, sin embargo, desde otro punto de vista, se lo podría ver como algo negativo o indeseable asimilable a un desperdicio de recursos y la generación de costos evitables.

Por lo tanto, existe una tendencia a pensar que “más es mejor”, donde existe una cadena lineal de producción-consumo-disposición con responsabilidades limitadas, “la industria produce eficientemente, los clientes consumen rápido y el estado dispone adecuadamente” (Stahel, 1986). Esto tiene como consecuencia un gran volumen de materiales y energía consumidos a gran velocidad.

Como respuesta a esta visión de la producción y la economía surgió la necesidad de encontrar formas de reducir el volumen y velocidad con que se consumen los recursos. Entre otros conceptos útiles para dar solución al problema se encuentra el de la economía de la funcionalidad.


ECONOMÍA DE LA FUNCIONALIDAD. ¿QUÉ ES?


La economía de la funcionalidad es una estrategia de negocio que busca desmaterializar la economía. Esto lo logra al cambiar el foco de interés del fabricante de bienes. Lo que busca es sustituir la venta de un bien por la venta de su utilidad o uso. Es decir, que lo que vende la empresa no es un bien sino el uso que de este se hace. De esta manera la empresa es poseedora del bien a lo largo del ciclo de vida y por lo tanto responsable en todas sus fases. Este modelo se supone que cambiaría la lógica de que el que más gana es el que más produce sin afectar la utilidad y calidad que recibe el consumidor del bien en cuestión. Además debería incentivar a los fabricantes a desarrollar bienes más duraderos, modulares y eficientes, pasando así de una industria de bienes perecederos a una de bienes duraderos, y del alto consumo de materias primas y energía, a una de menor consumo.


La economía de la funcionalidad se basa en el valor de uso de los bienes únicamente lo cual puede ser una limitante del modelo ya que no tiene en cuenta el valor simbólico que tienen los bienes para los consumidores. Además, si bien contribuye al concepto de economía sostenible, no necesariamente implica que las empresas van a actuar completamente en este sentido. “Es un modelo económico que, bajo ciertas condiciones, puede conducir el comportamiento de los actores económicos en una dirección más favorable a la preservación del medio ambiente (Buclet, 2014)”.
En el mundo anglosajón, este modelo se denomina "functional economy" (Stahel), "product service combinations" (Manzini), "product-to-service" (McDonough), "servicizing" (the Tellus Institute), or "product service systems" (PSSs) (Dutch Ministry of the Enviroment).

“La clasificación más utilizada para referirse al PSS (Product Service Systems), un concepto anglosajón que incluye el de la economía de la funcionalidad, pero sin limitarse a los casos que quieren favorecer un menor impacto, es la siguiente (Hockerts, 1999):

Orientado al producto: ofrece un servicio adicional al producto vendido (líneas de crédito, servicio postventa, etc.).

Orientado al uso: la oferta se refiere al uso del producto. Los productos no se venden (alquiler, leasing).

Orientado al resultado: el productor asegura la satisfacción de las necesidades del cliente, dejándose la elección de los medios para lograrlo (gestión de residuos municipales)”.

“Esta tipología ilustra el hecho de que la economía funcional corresponde a diferentes niveles de enlaces entre los medios físicos producidos y utilizados y los servicios vendidos. Si bien en algunos casos la actividad de la empresa todavía se dirige principalmente a la venta de productos, en los casos más avanzados es posible que los clientes no sepan cómo se organiza la empresa para satisfacer sus necesidades”. (Buclet, 2014)


EJEMPLOS DE ECONOMÍA DE LA FUNCIONALIDAD

En Francia la empresa Michelin, una de las más importantes en el mercado de neumáticos, introdujo hace unos años una oferta para transportistas de carretera, en la que les ofrece, como alternativa a la compra de neumáticos, comprar la función que los neumáticos cumplen y pagar por el kilómetro recorrido. Los clientes ya no son propietarios de los neumáticos, pero pagan una cantidad por kilómetro recorrido por contrato. En este caso no hay un rediseño del producto para aumentar su vida útil, aunque el incentivo podría estar. (Buclet,2014)

El caso Vélib es otro caso de economía de la funcionalidad. Vélib es un sistema de bicicletas creado en 2007. Más de 20.000 bicicletas se distribuyen en 1.800 estaciones espaciadas a unos 300 metros de distancia en París y las comunas vecinas. Las bicicletas están diseñadas para un uso esporádico, pero el diseño tiene en cuenta los esfuerzos intensos que tienen para aumentar su robustez y vida útil. (Buclet, 2014)
Al igual que en el caso de Vélib, en Países Bajos y parte de Alemania, la empresa Greenwheels ofrece un servicio de movilidad, pero en este caso, el medio de transporte es el auto. Tiene autos distribuidos en distintas locaciones a lo largo del país disponibles para alquilar. Estos autos, se alquilan por hora y kilómetro recorrido mediante una cuenta en la aplicación de la compañía. De esta manera el cliente solo paga por el servicio de movilidad en forma mensual quedando todos lo relacionado al producto físico (que es el auto) a cargo de la empresa. La llave se encuentra dentro del auto y se destraba con un código proporcionado por la aplicación, se utiliza, y luego se deja en la locación oficial al igual que sucede con las bicicletas.
Otro caso se basa en las características de algunos medios físicos con múltiples funciones (multifuncionales). El ejemplo relevante para ilustrar este tipo es el de las fotocopiadoras. Originalmente solo se vendían pero de acuerdo con el modelo de la funcionalidad, inicialmente desarrollado por Xerox, los clientes pagan estrictamente según el número de copias realizadas, en lugar de comprar o incluso alquilar la máquina. El modelo evolucionó con el desarrollo de nuevas tecnologías. Se han desarrollado nuevas funciones y, además de las fotocopias, los fabricantes de estas máquinas ofrecen la impresión de documentos electrónicos, pero también la posibilidad de escanear documentos y luego enviarlos directamente al correo electrónico de su elección. Este es un desarrollo interesante para las empresas que de hecho ofrecen un número creciente de funciones a sus clientes desde un único medio físico en constante evolución técnica. (Buclet, 2014)


REFERENCIAS





Nicolás Andriollo


martes, 14 de noviembre de 2017

ECOEFECTIVIDAD: “DE LA CUNA A LA CUNA”

ABSTRACT
Con el tiempo hemos podido observar que la manera en que hacemos las cosas no responde a una vía sustentable: se extraen recursos, se producen bienes, se usan, y se desechan. La Economía Lineal es la filosofía de producción (o de vida) que predomina en el mundo desde la Revolución Industrial. Durante los últimos años, esta forma de hacer las cosas ha estado mutando hacia una nueva idea, una nueva filosofía, la cual basa sus lineamientos en la naturaleza y en la sostenibilidad, en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. Durante el siguiente informe desarrollaremos uno de los pilares fundamentales cuando hablamos de Economía Circular: el diseño “cradle to cradle” o “de la cuna a la cuna”.
INTRODUCCION
Vivimos en un mundo el cual basa su desarrollo en diseños poco inteligentes. Desde la Revolución Industrial, el modelo de producción y consumo está centrado en la extracción de recursos naturales de manera indiscriminada, utilizando energías no renovables (a partir de combustibles fósiles), productos cuya vida útil se encuentra “seteada” ya desde su propia concepción, y su diseño basado en el concepto de obsolescencia programada, que obliga al consumidor a desecharlo luego de un determinado tiempo. No es difícil concluir que este modelo de producción y consumo, así como se encuentra planteado, solo tiene un final: la degradación del planeta. Es un modelo completamente insostenible. A este ritmo de producción la humanidad necesita de 1,5 planetas para producir los recursos necesarios para satisfacer la demanda de bienes y servicios. Es tiempo de cambiar desde el inicio, desde el propio diseño de las cosas.
DISEÑO “DE LA CUNA A LA CUNA”
Estamos acostumbrados a una idea de ecología basada en “reducir, reciclar y reutilizar”; sin darnos cuenta que a menos que logremos un cambio de enfoque, reducir el impacto en el medio ambiente no hace más que ralentizar este daño. Por otro lado, el reciclaje de materiales tal cual lo conocemos hoy en día, no es más que un proceso de downcycling, es decir, los materiales obtenidos no solo pierden calidad a medida que se reciclan, sino que los procesos utilizados para lograrlo pueden emitir toxinas que dañen el medio ambiente. A partir de aquí surge el modelo de diseño “cradle to cradle”. Este término se puede adjudicar al arquitecto Willian McDonough y el químico Michael Braungart, autores del libro homónimo. La idea en que basa este concepto es simple: diseñar productos teniendo en cuenta y respetando todas las fases del mismo, y cuyos componentes deben poder ser reinsertados (luego de que el producto original cumpla su función) nuevamente en el circuito productivo, ya sea como nutriente de un ciclo técnico (es el caso de los materiales metálicos, plásticos, cristales), o de un ciclo biológico (maderas, algodón), los cuales a su vez pueden incluso ser compostados luego de cumplir su propósito original y convertirse de este modo en nutrientes para futuros materiales. Según el cradle to cradle, podríamos mantener nuestro ritmo de consumo sin perjudicar el medio ambiente siempre que creásemos técnicas de producción más eficaces y, lo que es más importante, siempre que no produjésemos residuos.


Debemos pasar de un modelo de “ecoeficiencia” a uno de “ecoefectivdad”, donde no se busque trabajar sobre cosas incorrectas con el afán de hacerlas bien (o lo menos mal posible). Por el contrario, la idea de ecoefectividad propone un cambio de perspectiva en el diseño del mundo, basado en hacer las cosas correctas desde un principio, para luego mejorarlas y hacerlas mejor y más eficientes. Deben responder a los objetivos de la sustentabilidad ampliada, debiendo tenerse en cuenta tanto los aspectos ambientales como los económicos y los sociales buscando relaciones de compromiso que permitan satisfacer simultáneamente a todos ellos. En resumen, es la diferencia que existe entre una casa diseñada para ser iluminada con lamparas led de bajo consumo (porque tiene ventanas pequeñas, está mal orientada, etc.) y la que ha sido diseñada para que sea soleada, repleta de luz natural y aire fresco, en definitiva, agradable para vivir.
CONCLUSIÓN
Sabemos que es tiempo de empezar a pensar en construcciones que, al igual que los árboles, produzcan más energía de la que consumen y depuren sus propias aguas residuales; fábricas que produzcan como efluente agua potable; productos que, una vez finalizada su vida útil, no se conviertan en basura inútil,
sino que puedan ser devueltos al suelo para que se descompongan y se conviertan en alimentos para plantas y animales y en nutrientes para la tierra (ciclo biológico); o, en caso contrario, que puedan ser reincorporados a los ciclos industriales para proporcionar materias primas de alta calidad para nuevos productos (ciclo técnico); medios de transporte que mejoraran la calidad de vida al tiempo que distribuyen productos y servicios. Es tiempo de redefinir la forma en que vemos y percibimos el mundo, de rediseñarlo.
REFERENCIAS

  • Braungart M. & McDonough W. - “Cradle to cradle: Remaking the way we make things”. Edit. Mc Graw-Hill. 
  • Scholtus P. – “Cradle to cradle’: diseño ecológicamente inteligente”. Recuperado de http://w4.escolapia.cat/terrassa/aulavirtual/assignat/geografia/articles/Cradle2Cradle_ecoinnovaci%C3%B3.pdf. 
  • Otero Casal C. – “Cradle to Cradle’, eco-efectividad: Rediseñando la forma en que hacemos las cosas.”. http://www.eryse.com/2008/06/17/craddle-to-craddle-eco-efectividad-redisenando-la-forma-en-que-hacemos-las-cosas/. 
  • Braungart P – Web personal. http://www.braungart.com/en/content/c2c-design-concept

Gastón Zappalá

martes, 7 de noviembre de 2017

Economía Circular para el Desarrollo Sustentable



El desarrollo sustentable es, según la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo (establecida por las Naciones Unidas en 1983), aquel que “satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades que tienen las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades”.
El ámbito del desarrollo sustentable puede dividirse conceptualmente en tres esferas: ambiental, económica y social.
Dichas esferas son también estudiadas por la llamada Responsabilidad Social Corporativa, que intenta balancear los impactos y resultados económicos, sociales y ambientales para promover y favorecer la sustentabilidad desde las empresas.
La economía circular es la intersección de los aspectos ambientales y económicos, y por lo tanto una estrategia clave para el logro del desarrollo sustentable.
El modelo de crecimiento económico empleado por la gran mayoría de las empresas en los últimos 250 años, basado en el uso de abundantes recursos naturales disponibles a bajo costo, parece haber llegado a su fin. El sistema lineal de nuestra economía (extracción, fabricación, utilización y descarte) ha alcanzado sus límites. Desde hace años se ha comenzado a vislumbrar el agotamiento de recursos naturales y de los combustibles fósiles.
La economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos y su objetivo es la eficiencia del uso de los recursos.
El concepto de economía circular fue definido con el objetivo de cambiar radicalmente el actual sistema lineal de producción y consumo, para desasociar el uso de recursos naturales y las externalidades negativas del bienestar y el desarrollo. La economía circular se propone como una innovación radical  de  nuestro  sistema  de  producción  y  consumo, que pretende mantener y fortalecer el desarrollo socio-económico, incluyendo la creación de trabajo de manera sostenible, sin comprometer las funcionalidades ecosistémicas y preservando al mismo tiempo los recursos naturales, para las generaciones presentes y futuras.
Principios de la economía circular
La economía circular descansa en varios principios:
-.La eco-concepción: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.
-.La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.
-.La economía de la “funcionalidad”: privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.
-.El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores.
-.La reutilización: reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.
-.La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
-.El reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
-.La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.
En la transición hacia la economía circular es fundamental utilizar la ciencia apropiada, adaptada a los contextos y recursos locales, combinando tecnologías avanzadas y conocimiento tradicional. Para fortalecer este cambio, es necesario desarrollar sistemas integrados de evaluación, que se adapten a las nuevas políticas y legislaciones económicas. Para llevarlo a cabo, es fundamental la definición de nuevos modelos de negocio (ya sean empresas convencionales o sin ánimo de lucro) con un enfoque distinto, dando más importancia al reúso y reciclaje que a los bienes de consumo. Para favorecer esta transición basada en la innovación ecosistémica, es también necesario fortalecer las comunidades y redes locales y el desarrollo de distritos, sobre todo a nivel local y regional, para favorecer los intercambios de energía, material, información, conocimiento y recursos de manera simbiótica.
Walter R. Stahel teoriza en 1976 como un ciclo económico puede incrementar la creación de empleo, la competitividad, reducir el uso de recursos y la generación de residuos, incluyendo principios relacionados con la durabilidad de los productos.
A continuación, algunos de los conceptos que dan lugar al nuevo paradigma de la Economía Circular: 
Permacultura: Introducido por Mollison y Holmgren a finales de los años 70 con una referencia específica al asentamiento humano, así como un sistema de diseño social basado en la observación y la reproducción de ecosistemas naturales y principios ecológicos. Se incluye también el concepto de distribución y uso justo, en relación a los humanos y la naturaleza.
Ecología Industrial: Formulado en los años 80 por R. Frosch, quien analizó el material y los flujos de energía a través de un sistema industrial, teorizando la posibilidad de reducir el uso de la energía y el insumo de materiales, minimizando a su vez las externalidades negativas de la producción industrial. Un concepto similar, conocido como simbiosis industrial, ya había sido introducido en los años 40 y a día de hoy sigue todavía en uso. Este concepto observa distritos industriales y/o grupos industriales, más que una sola industria.
De la cuna a la cuna: Introducido por W. Stahel y posteriormente retomado por B. McDonough y M. Braungart, parte del concepto de modificar el significado del consumismo (diseñar, crear, desechar) desde la base, y llegar a eliminar los residuos, dándoles un mayor valor añadido del que tuvieron en su vida anterior, utilizando el sol como principal energía renovable, limpia y respetuosa con el medio ambiente.
Biomimetismo: A finales de los años 90, J. Benyus introduce el concepto de biomimetismo, que posteriormente ha sido utilizado básicamente en arquitectura. El biomimetismo se inspira en la naturaleza siguiendo unos principios básicos: − La naturaleza como modelo para emular formas y procesos, y entender que un ciclo no puede ser lineal de forma infinita.  − La naturaleza como precepto, aprovechando los procesos naturales como pautas para basar en ellos algunos estándares de gestión económica y social.
Durante los últimos años, la economía circular fue re-introducida a nivel mundial a partir de la influencia ejercida por la Fundación Ellen MacArthur, que logró que esta idea fuese aceptada totalmente por la Comisión Europea y las juntas directivas de grandes corporaciones multinacionales.
Una oportunidad estratégica
Las empresas se enfrentan a un reto cada vez más complicado que, al mismo tiempo, es también una oportunidad: crecer y generar valor pese a los problemas medioambientales y a la escasez y volatilidad del suministro de materias primas, lo que incrementa los precios y crea incertidumbre.
La economía proporciona los medios para superar este reto tanto a nivel macroeconómico como microeconómico, ya que hace posible el desarrollo económico dentro de los límites de los recursos naturales y permite a las empresas innovar para que sus clientes y usuarios puedan hacer “más con menos”
Muchas empresas de todo el mundo ya han empezado a seguir el ejemplo de empresas más pequeñas e innovadoras, utilizando la economía circular como base de crecimiento e innovación para generar ventajas competitivas muy importantes.
Logrando modelos de negocios innovadores basados en Economía Circular, las empresas pueden enfocar la ventaja competitiva desde el punto de vista del cliente en lugar de limitarse a mejorar la eficiencia. Para ello, es preciso que los directivos de las compañías adopten una nueva mentalidad y adquieran capacidades en la intersección entre estrategia, tecnología y operaciones.

Ing. Laguto Sebastián.