martes, 14 de noviembre de 2017

ECOEFECTIVIDAD: “DE LA CUNA A LA CUNA”

ABSTRACT
Con el tiempo hemos podido observar que la manera en que hacemos las cosas no responde a una vía sustentable: se extraen recursos, se producen bienes, se usan, y se desechan. La Economía Lineal es la filosofía de producción (o de vida) que predomina en el mundo desde la Revolución Industrial. Durante los últimos años, esta forma de hacer las cosas ha estado mutando hacia una nueva idea, una nueva filosofía, la cual basa sus lineamientos en la naturaleza y en la sostenibilidad, en el principio de «cerrar el ciclo de vida» de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. Durante el siguiente informe desarrollaremos uno de los pilares fundamentales cuando hablamos de Economía Circular: el diseño “cradle to cradle” o “de la cuna a la cuna”.
INTRODUCCION
Vivimos en un mundo el cual basa su desarrollo en diseños poco inteligentes. Desde la Revolución Industrial, el modelo de producción y consumo está centrado en la extracción de recursos naturales de manera indiscriminada, utilizando energías no renovables (a partir de combustibles fósiles), productos cuya vida útil se encuentra “seteada” ya desde su propia concepción, y su diseño basado en el concepto de obsolescencia programada, que obliga al consumidor a desecharlo luego de un determinado tiempo. No es difícil concluir que este modelo de producción y consumo, así como se encuentra planteado, solo tiene un final: la degradación del planeta. Es un modelo completamente insostenible. A este ritmo de producción la humanidad necesita de 1,5 planetas para producir los recursos necesarios para satisfacer la demanda de bienes y servicios. Es tiempo de cambiar desde el inicio, desde el propio diseño de las cosas.
DISEÑO “DE LA CUNA A LA CUNA”
Estamos acostumbrados a una idea de ecología basada en “reducir, reciclar y reutilizar”; sin darnos cuenta que a menos que logremos un cambio de enfoque, reducir el impacto en el medio ambiente no hace más que ralentizar este daño. Por otro lado, el reciclaje de materiales tal cual lo conocemos hoy en día, no es más que un proceso de downcycling, es decir, los materiales obtenidos no solo pierden calidad a medida que se reciclan, sino que los procesos utilizados para lograrlo pueden emitir toxinas que dañen el medio ambiente. A partir de aquí surge el modelo de diseño “cradle to cradle”. Este término se puede adjudicar al arquitecto Willian McDonough y el químico Michael Braungart, autores del libro homónimo. La idea en que basa este concepto es simple: diseñar productos teniendo en cuenta y respetando todas las fases del mismo, y cuyos componentes deben poder ser reinsertados (luego de que el producto original cumpla su función) nuevamente en el circuito productivo, ya sea como nutriente de un ciclo técnico (es el caso de los materiales metálicos, plásticos, cristales), o de un ciclo biológico (maderas, algodón), los cuales a su vez pueden incluso ser compostados luego de cumplir su propósito original y convertirse de este modo en nutrientes para futuros materiales. Según el cradle to cradle, podríamos mantener nuestro ritmo de consumo sin perjudicar el medio ambiente siempre que creásemos técnicas de producción más eficaces y, lo que es más importante, siempre que no produjésemos residuos.


Debemos pasar de un modelo de “ecoeficiencia” a uno de “ecoefectivdad”, donde no se busque trabajar sobre cosas incorrectas con el afán de hacerlas bien (o lo menos mal posible). Por el contrario, la idea de ecoefectividad propone un cambio de perspectiva en el diseño del mundo, basado en hacer las cosas correctas desde un principio, para luego mejorarlas y hacerlas mejor y más eficientes. Deben responder a los objetivos de la sustentabilidad ampliada, debiendo tenerse en cuenta tanto los aspectos ambientales como los económicos y los sociales buscando relaciones de compromiso que permitan satisfacer simultáneamente a todos ellos. En resumen, es la diferencia que existe entre una casa diseñada para ser iluminada con lamparas led de bajo consumo (porque tiene ventanas pequeñas, está mal orientada, etc.) y la que ha sido diseñada para que sea soleada, repleta de luz natural y aire fresco, en definitiva, agradable para vivir.
CONCLUSIÓN
Sabemos que es tiempo de empezar a pensar en construcciones que, al igual que los árboles, produzcan más energía de la que consumen y depuren sus propias aguas residuales; fábricas que produzcan como efluente agua potable; productos que, una vez finalizada su vida útil, no se conviertan en basura inútil,
sino que puedan ser devueltos al suelo para que se descompongan y se conviertan en alimentos para plantas y animales y en nutrientes para la tierra (ciclo biológico); o, en caso contrario, que puedan ser reincorporados a los ciclos industriales para proporcionar materias primas de alta calidad para nuevos productos (ciclo técnico); medios de transporte que mejoraran la calidad de vida al tiempo que distribuyen productos y servicios. Es tiempo de redefinir la forma en que vemos y percibimos el mundo, de rediseñarlo.
REFERENCIAS

  • Braungart M. & McDonough W. - “Cradle to cradle: Remaking the way we make things”. Edit. Mc Graw-Hill. 
  • Scholtus P. – “Cradle to cradle’: diseño ecológicamente inteligente”. Recuperado de http://w4.escolapia.cat/terrassa/aulavirtual/assignat/geografia/articles/Cradle2Cradle_ecoinnovaci%C3%B3.pdf. 
  • Otero Casal C. – “Cradle to Cradle’, eco-efectividad: Rediseñando la forma en que hacemos las cosas.”. http://www.eryse.com/2008/06/17/craddle-to-craddle-eco-efectividad-redisenando-la-forma-en-que-hacemos-las-cosas/. 
  • Braungart P – Web personal. http://www.braungart.com/en/content/c2c-design-concept

Gastón Zappalá

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